Gastos en Copenhague 

Copenhague es uno de los países más caros de Europa y como hice con Londres, me propuse hacer un viaje low cost ¿Y sabéis que? Lo conseguí.

Me encanta contaros estos viajes y así explicaros como viajar barato es posible si dejamos las comodidades a un lado y empezamos a buscar lo barato.

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Fin de semana en Copenhague

¿Qué puede salir mal con una compañía como esta?

¡NADA! 

Así fue, un viaje de diez.

Llegamos a al aeropuerto de Copenhague a las diez de la mañana y está lloviendo. Menos mal que el entusiasmo por conocer esta ciudad no disminuye y buscamos el tren que nos lleve a nuestra parada. En media hora estamos en el Centro de Copenhague y subimos al autobús que nos pertenece hasta llegar a nuestro apartamento.

Dejamos las maletas y compramos comida en un ALDI que tenemos justo al lado. Comemos un bocadillo rápido porque a las dos de la tarde empieza un free tour en español que nos han recomendado.

Llegamos cinco minutos tarde a la puerta del ayuntamiento, menos mal que todavía estaban allí y pudimos acoplarnos.

Es la primera vez que hacemos un free tour y no soy muy apasionada de este tipo de cosas pero me lo han aconsejado y como tenemos pocos días, es el mejor momento para probar.

Como está lloviendo a ratos, el guía tiene que hablar rápido. Visitamos el ayuntamiento, la calle más antigua de Copenhague, el hotel más famoso, la calle más larga del mundo y pasamos por la puerta del Tívoli. Todo eso en una hora. Justo después fuimos a tomarnos algo caliente en una cafetería y allí hablando entre nosotros cuatro pensamos en irnos y conocer Copenhague a nuestro ritmo. Por el camino del free tour vimos algunos mercados navideños así que volvimos nuestros pasos atrás para poder ir a esos mercados.

Solo llevamos unas horas en Copenhague y ya nos está encantando. Eso sí, pasamos un frío curioso. Pero vale la pena.

Es una ciudad que aunque sea turística no hay tanta gente y se puede disfrutar de cada mercado bastante bien. En las horas de comida y cena la gente empieza a salir y eso se nota. Pero por lo demás es una ciudad tranquila.

Nyhavn es un paseo marítimo, canal y zona de ocio. Es una puerta de entrada al centro de la ciudad desde el mar, por Plaza del Rey, donde los barcos llevaban la carga y las capturas de los pescadores. Tiene residencias (petit hôtels) de colores brillantes de los siglos XVII y comienzos del XVIII, bares, cafeterías y restaurantes. Sirve como un “puerto patrimonial”, y tiene muchos barcos históricos de madera.

Aprovechamos y vimos el encendido del alumbrado que al tener tan pocas horas de luz se encienden a las cinco y media de la tarde.

A la mañana siguiente nos proponemos levantarnos temprano para aprovechar las horas de luz. Hoy toca recorrer Copenhague en bicicleta y tenemos un día espléndido aunque las temperaturas no suben de 0 grados.

Encontramos una tienda de rental bike en la misma calle de nyhnan (Copenhague bicycles Aps) y de camino paramos a hacernos fotos a este paisaje que es uno de los pocos que es realmente como sale en Las fotos.

Estas fachadas de colores junto al río hace que sea una auténtica postal y aprovechamos que no hay gente por los alrededores para hacernos un reportaje.

El ambiente que se respira por la mañana es más tranquilo y nos encanta aún más.

Alquilamos las bicicletas y empezamos a ver qué Copenhague es una ciudad completamente adaptada a ellas y que es muy fácil y seguro conocer la ciudad de esta manera.

Aprovechamos para ir a los sitios que nos pillaba más lejos andando y ahorrábamos tiempo.

Christiania

Kastellet

Ópera de Copenhague

Fueron los sitios que visitamos en estas dos horas en bicicleta.

Después fuimos a comer a uno de los mercados navideños una hamburguesa que ya habíamos visto de pasada en otra ocasión. Esto de montar en bicicleta da hambre. Al reponer fuerzas seguimos con nuestro plan que era Tívoli.

El Tívoli de Copenhague es El Segundo parque de atracciones más antiguo del mundo y en Navidad se pone realmente bonito.

Aquí ya había muchísima gente. Pagar la entrada en la puerta es lo que tiene y tenemos que esperar una media hora para entrar, pero merece la pena.

Tívoli para mi, ha sido lo más bonito que he visto en Copenhague. De verdad, la música navideña, los mercadillos, china tonw…  y aprovechamos para que se nos hiciera de noche en el parque y así ver todo el alumbrado. El frío no hace que se nos quite las ganas de pasear por aquí y le damos varias vueltas sin cansarnos.

Es verdad que si no os vais a montar en nada, el parque se hace pequeño pero a -2 grados yo no era capaz de montarme en nada.

El domingo tenemos que dejar el apartamento a las diez de la mañana y tenemos que buscar algún lugar donde dejar las maletas. Justo al lado de la estación central encontramos un hostel que nos la guarda por 5€ la maleta el día completo.Nuestro último día está feísimo, además de lluvia tenemos viento y esto hace que nuestros planes empiecen a decaer. Nos quedaba por ver El castillo de Rosenborg y la estatua de la sirenita. Que lo dejamos para la próxima visita a Copenhague y decidimos aprovechar la tarde por Strøget comprando souvenir y visitando mercados navideños.

A las cinco ponemos dirección al aeropuerto con una pena increíble pero a la vez felices. Felices de que todo nos ha salido increíblemente bien y hemos conocido una cuidad que nos ha sorprendido para bien. El frío merece la pena y estoy deseando volver.

Gracias a jessica y Alejandro por este viaje inmejorable.

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