En nuestro segundo día de la escapada a Úbeda y Baeza. Como os cuento en el post anterior empecé visitando Baeza que era donde dormimos, así que continuando con nuestra visita por los pueblos cogemos el coche y el gps dirección a Úbeda y vamos al hotel Rosaleda Don Pedro porque le regale a Abraham dos horas en un spa privado por San Valentín. Llegamos a las 11 y pasamos al pequeño pero acogedor spa. Estaba equipada con una jacuzzi, sauna y baño turco. Además, una sala de masajes por si quieres algún tipo de masaje. El spa me costó 35€ la dos horas.

 

A las 1 de la tarde salimos como nuevo después de todo el día anterior sin descansar y asombrosamente tenemos el sol fuera. Hasta pasamos calor. Dejamos el coche aparcado porque estamos en el Centro y buscamos un sitio para comer, gracias a TripAdvisor ya íbamos con la idea de ir a Misa de 12 habíamos leído muy buenos comentarios y efectivamente así fue. Hay que esperar cola, el bar es pequeño y tiene muy buena fama.

Por cada bebida te ponen una tapa y ¡qué tapa! Increíble de buenas. Nosotros pedimos un flamenquin más,

Muy bueno, el mejor que he probado hasta ahora. El Precio es algo elevado pero por la calidad de la comida es totalmente normal. Nos costó todo 35€.

Al acabar de comer visitamos la ciudad. Empezamos entrando en una iglesia que teníamos al lado. Yo no soy muy de iglesias pero, ya que estaba cerca, la vemos. Continuamos con la ruta a lo loco andando por dónde pillábamos y encontramos la famosa plaza de Vazquez de Molina con sus catredrales y estaban las dos cerradas.

   

El sol se vuelve a ir y el frío aumenta y vaya caritas en Las fotos. Jajajaja al no haber tanta gente nos aguantamos con estas de recuerdo. Seguimos callejeando y nos damos cuenta del grave error que hemos cometido. Visitar primero Baeza y después Úbeda. ¿Porque? Porque nos encantó Baeza y era muy complicado que Úbeda supere eso. Entonces íbamos un poco chafados.

Aún así a las 4 y media empezaban los turnos de la Sinagoga del Agua , vamos diez minutos antes y el muchacho nos dijo que el turno de esa visita ya esta todo completo y que el próximo es a las 5 y media. Al tener tantas ganas de visitar el acueducto queremos esperar tomándonos algo en un bar cercano, volvemos a dar un paseo para comprar souvenir y contemplar los olivos. A las 5 y media estamos en la puerta, otra vez y nos vuelve a decir que se han agotado las entradas, que se tienen que comprar con antelación para que no nos vuelva a pasar ( dato que no nos comunicó a las 4 y media) y como solo pueden entrar 10 personas pues tenemos que esperarnos a las 6 y media. Súper enfadados nos vamos. Nos queda un largo camino hasta Málaga y quedarnos para el turno de las 6 y media es imposible. Es una pena que lugares con tantos turistas esté controlado por trabajadores con pocas ganas de ayudar. Evidentemente nosotros pusimos una queja a su página web y en TripAdvisor aunque fue en vano.

A pesar del mal tiempo y de algunas desilusiones nos quedamos con lo bonito que tiene estas dos ciudades. Una nos ha enamorado más que otra pero las dos tienen un encanto que estamos deseando volver a conocer con otro clima.